Estudiar es un hábito que nuestros padres nos inculcan, pero estudiar algo que nos gusta solo puede ser decisión nuestra.Como muchas otras cosas,aprendí hace tiempo que no puedo esperar a que elijan por mi, asi que ahora elijo yo misma.
Cada día en Madrid, el tráfico es insoportable.Hora punta de la mañana en el centro es el reflejo de la lentitud en persona.Pero a mi, Anna Sofía Velasco me encanta pasear de camino al instituto por atocha.
Hay centenares de personas muy variopintas; los perdidos, los nuevos, los que van con prisa, los que andan lento, los que van hablando...Claro que, también(aun que pocos), los hay como yo: los que no pueden evitar la curiosidad de mirar cada rincón de Madrid.
Pero ese día precisamente tenía que encontrármelo a él. Yo, como siempre, andaba despacio con mi cuaderno de dibujo entre las mano y como una bala, un chico moreno y alto uno de los de categoría "DESPISTADO" me lanzo hacia los adoquines de la calle sin ningún tipo de razón aparente. Y lo mas gracioso (por no decir otras cosas) es que el muy cretino ni siquiera se disculpó, es mas,salió corriendo y tuve que levantarme con ayuda de una señora y su marido.
-Tranquila,hija, es que últimamente las cosas ya no son como eran antes.La gente ni se disculpa cuando te dan un simple codazo que.....
Dejé de escuchar a la mujer, no por que tenga tan mala educación como aquel imbécil que me tiró, sino por que precisamente mi cabeza intentaba emparejar su imagen con algún recuerdo familiar, pero los intentos fueron en vano por que mi cabeza no podía asimilar nada.
Mas,cuando llegué a clase, entendí los motivos de mi cabeza para querer identificar al chico aquel,y es que resulta que él era.....Era el chico nuevo de la clase de artes.
Vale es que resulta que encima es mi compañero de mesa, así que estaba rezando por que mis insultos en la calle no se hubieran escuchado suficiente porque él daba bastante...miedo.No por que fuera fuerte como un toro ni por que tuviese pintas de malo si no por que en apariencia parecía un chico tranquilo, lo cual por lo que he podido comprobar en la vida, suelen ser los que mas se enfadan. Al sentarse conmigo, a mi lado, me miro y algo en sus ojos se iluminó, y presentí lo peor...Sentí como la moralidad positiva que había tenido en un principio, se difuminaba en ese instante, lo queda lugar a una moralidad deshecha .
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