domingo, 21 de agosto de 2011

6.Misterioso comentario

Como todos sabéis ya a estas alturas, Alejandro empezó a tratarme de manera un poco mas...la verdad no encuentro las palabras adecuadas por que nuestro trato seguía siendo un tanto extraño.Él hacía que no le importaba y yo desde luego que me lo creía, pero las cosas cambian cuando te ves inmersa en un problema de calibre superior.
Sucedió que, llegué a conseguir la entrada al papel principal y me ofrecieron actuar en los teatros de las ciudades de la periferia de Madrid. Tenía que pensármelo dos veces, por eso al salir del auditorio, caminé junto a Alejandro para volver a casa (sí, solíamos volver juntos, aunque casi siempre peleando).
-Así que...-Comenzó él, pero se detuvo.
-¿Así que qué?-Pregunté
Vio en mi cara que esperaba una repuesta.
-¿Aceptaras la propuesta que te han hecho esta tarde?
Suspiré.La calle parecía desierta  a excepción de unos cuantos viandantes de la acera opuesta.No quería contestar a esa pregunta pero supuse que tarde o temprano debería hacerlo...
-Yo solo quiero el maldito premio, no quiero enemigos, ni que tu me digas que no merece la pena arriesgarse por ello por que es que es lo que quiero...Necesito ese dinero y esta es una buena manera de conseguirlo.Si actúo también y me doy a conocer probablemente, algún dia pueda vivir de esto...
-Entonces voy a tener que escoltarte...
A qué vendrá ese misterioso comentario. Pero no o supe hasta varios días mas tarde...

lunes, 15 de agosto de 2011

5.El secreto.


A pesar de que estaba asustada no me moví, pero sientes un nerviosismo extraño y no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor, por eso no me dí cuenta de que estaba a punto de gritar, pero antes de hacerlo, Alejandro me tapó la boca con su mano y con la otra me apretó suavemente el hombro.
-Cállate, tranquila, que no pasa nada.Calla...Calla....Shh....Calla.
El corazón me latía como un viejo Chevrolet al arrancar: ruidoso y estridente.Por un momento me resultó extraño que Alejandro, el mismo Alejandro que me había llamado fracasada hacía unos minutos, estubiera ahora intentando relajarme para que no me pusiera a gritar pero claro, luego pensé pero será porque no quiere que le descubran tampoco a él. 
La señora, la madre de la chica, se fue, pasando por nuestro lado justo donde estábamos escondidos. Ambos contuvimos la respiración.Después la joven se hechó a llorar.Quise ir con ella y compadecerla,es mas, iba a hacerlo, pero en ese momento, Alejandro me detuvo. 
Pensé que quizás aquella chica no quisiera que la ayudasen.Unos minutos después, la chica se marchó. Suspiré y me apollé contra Alejandro.
-Madre mía, pobrecilla...
Él me miró extrañado y preguntó:
-¿Pobrecilla?Anna, cariño¿sabes quién es ella?-Negué con la cabeza.-Ella es Laura Lafrance.Esa chica tiró del escenario a Elena Martinez del instituto  para poder salir a la palestra.Te había dicho que no conoces nada de este mundo y Anna, ya en serio, sin pelearnos, te harán daño si sigues así y mas si eres tan inocente.Has visto lo que pasa aquí.
-Pero es que no lo entiendo. Alguien debería hablar con su madre y decirle que su hija no quiere hacer nada de esto y ya está.
El negó.
-Es que las cosas con esa familia no son así. Es mejor que lo olvides. Dime que lo vas a olvidar, que esto va a ser un secreto solo entre nosotros, que no se lo vas a contar a nadie.
-Vale.
Y ese secreto, ese que me hizo prometer que guardaría, fue el que me hizo abrir los ojos y despertar de mi ingenuidad respecto a la gente. Hay que tener picardía y eso es algo que me lo enseñó él a pesar de todas la veces que nos peleamos.

5.El secreto.


A pesar de que estaba asustada no me moví, pero sientes un nerviosismo extraño y no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor, por eso no me dí cuenta de que estaba a punto de gritar, pero antes de hacerlo, Alejandro me tapó la boca con su mano y con la otra me apretó suavemente el hombro.
-Cállate, tranquila, que no pasa nada.Calla...Calla....Shh....Calla.
El corazón me latía como un viejo Chevrolet al arrancar: ruidoso y estridente.Por un momento me resultó extraño que Alejandro, el mismo Alejandro que me había llamado fracasada hacía unos minutos, estubiera ahora intentando relajarme para que no me pusiera a gritar pero claro, luego pensé pero será porque no quiere que le descubran tampoco a él. 
La señora, la madre de la chica, se fue, pasando por nuestro lado justo donde estábamos escondidos. Ambos contuvimos la respiración.Después la joven se hechó a llorar.Quise ir con ella y compadecerla,es mas, iba a hacerlo, pero en ese momento, Alejandro me detuvo. 
Pensé que quizás aquella chica no quisiera que la ayudasen.Unos minutos después, la chica se marchó. Suspiré y me apollé contra Alejandro.
-Madre mía, pobrecilla...
Él me miró extrañado y preguntó:
-¿Pobrecilla?Anna, cariño¿sabes quién es ella?-Negué con la cabeza.-Ella es Laura Lafrance.Esa chica tiró del escenario a Elena Martinez del instituto  para poder salir a la palestra.Te había dicho que no conoces nada de este mundo y Anna, ya en serio, sin pelearnos, te harán daño si sigues así y mas si eres tan inocente.Has visto lo que pasa aquí.
-Pero es que no lo entiendo. Alguien debería hablar con su madre y decirle que su hija no quiere hacer nada de esto y ya está.
El negó.
-Es que las cosas con esa familia no son así. Es mejor que lo olvides. Dime que lo vas a olvidar, que esto va a ser un secreto solo entre nosotros, que no se lo vas a contar a nadie.
-Vale.
Y ese secreto, ese que me hizo prometer que guardaría, fue el que me hizo abrir los ojos y despertar de mi ingenuidad respecto a la gente. Hay que tener picardía y eso es algo que me lo enseñó él a pesar de todas la veces que nos peleamos.

4.La pelea entre bambalinas.

Era el día de la representación final. Todos esperábamos ganar aquel dinero con el que veríamos puertas a nuestros caprichos, o desde luego yo lo quería para eso, pero no sabía el mundo en el que me estaba metiendo. Todo lo supe entre bambalinas. Claro que todo el mundo sabe que sus padres quieren que sus hijos ganen, pero no como yo lo vi. Pero antes de contaros la primera noticia que tuve de mi mala suerte, os contaré el motivo de que yo estuviera con Alejandro cuando aquello sucedió.
Estaba en el camerino donde estábamos todos y como nuestro turno era de los primeros, estábamos solo él y yo.
-No creas que porque seas mi pareja te lo voy a poner fácil. Un buen intérprete sabe como tiene que meterse en el papel,y tú, Anna, solo eres una novata, una principiante que no entiende nada de este mundo. Nunca has estado en la cima de estos... por no decir de nada.
Imagínate la impotencia que una puede sentir cuando un...
-...Cuando un capullo como tú te dice que eres una fracasada, tú memoria de pez, media neurona, que no te sabes ni un renglón de tu guión aunque lo hayas recitado quince mil veces. Yo soy una fracasada, pero no soy una estúpida.
Me marché de la estancia y resultó que él me seguía:
-...Y que te crees que yo no he aprendido nada....Por que tu no has tenido nunca oportunidad de ser lista.... y sé que nunca has aprobado  las matemáticas por que no eres muy lógica eeh?
Continuamos discutiendo, pero nos paramos en seco a tiempo de escondernos juntos detrás de bambalinas. Nos apretujamos bien entre los dos para que no nos pillasen.Había dos personas, una chica de nustra edad y una mujer 
-...No voy a dejar que desperdicies ese talento.
-¡pero yo no quiero actuar! no me gust...
La chica recibió una bofetada en la cara de parte de aquella mujer. Después la joven se llevó la mano a la mejilla, dolorida.Ese era el orgullo de una madre que haría lo que fuera por el estrellato de su hija.

domingo, 14 de agosto de 2011

3. la maldita suerte de la polaroid-Pogo


Había mucha gente en la cafetería cuando mi mejor amiga Raquel Aguado, que era una chica muy simpática del barrio de Labapies, me invitó a mirar el gran concurso de teatro de la escuela.Normalmente ese tipo de concursos no son de mi tipo, pero en esos momentos necesitaba una cámara "Polaroid.Pogo" para mi futuro estudio fotográfico,así que, con buen pie y siendo amable con los profesores delegados del concurso, me inscribí en él.Fue muy interesante pasar las primeras fases de admisión al concurso en las que se elegía entre todos los alumnos del instituto.En un principio fue sumamente fácil, por que siempre he tenido dotes como intérprete y una gran calidad expresiva.Pero a medida que los niveles se superaban,los candidatos también eran de mas nivel.A pesar de eso, conseguí meterme en la final de la selección de mejores actores.Por si fuera poco, se lo conté hasta a mi madre, única y última persona a la que le contaría nada de mi vida(por que es capaz de chismorrearlo por todo el barrio, como aquella vez que me hice pis en la cama o cuando me bajó la regla...)
-Mamá, me he apuntado a un concurso de teatro- Comencé.-Así que si tengo que hacer alguna prueba o ensayo por las tardes, no me des la lata con la hora, por favor.De todas formas te lo avisarán del instituto, supongo.
Ella me miró con cara de pocos amigos y dijo:
-La próxima vez, intenta avisarme antes, Anna.¿y si no hubiera sabido nada y te hubiera pasado algo?
Huy si.Es que me van a violaaar..... Pero claro, uno no entiende la preocupación de una madre hasta que lo es, supongo, así que esa reacción por mi parte era mas una protesta de niños pequeños.
En la prueba final antes de presentarse en el auditorio municipal, pude ver a los participantes de todos los institutos.Y me sorprendí muchísimo al ver entre los de mi propio grupo a...
-Alejandro Hidalgo Martinez, por favor preséntese despues de la señorita Anna Sofía Velasco.
Y ahí empezó algo mas que una simple enemistad,un combate entre dos personas por la fama, ya no por una humilde Polaroid-Pogo, aun que no era mi intención enfrentarme a él, pero hay situaciones que te sacan de quicio, sobre todo a mí y es así como empiezan las grandes peleas.

2.Lo inevitable.

Era inevitable que ese chico que me había tirado en la calle y se había dado a la fuga tuviéramos una charla sobre eso y sobre el motivo de mis insultos al padre de alguien y la mención de algún dios en vano.Y ese momento llegó, y sucedió así:
Estaba sentada tranquilamente en la mesa del final de la gran clase en la que solo se podían sentar dos personas y él se sentó junto a mi cuando la profesora le dijo
-Alejandro por favor, siéntate en la mesa del final que no está ocupada definitivamente.Sé que me dijiste que te iría mejor en las primeras filas pero no creo que tengas ningún problema.
Y así es como empezó todo.
-Hola. ¿Eres tu la que literalmente se a cagado en todos los idiomas?-Dijo.
Pues ya podía haberlo dicho de otra manera...URAÑOO .Y así, criticándole desde mi cabeza me hice sentir mas segura, tanto como para poder replicar: 
-Bueno, entonces eres tú el que me ha tirado al suelo, debo suponer.
Entonces se calló, me miró y vi en sus ojos esa mirada que te debe la gente que de verdad te odia, pero yo también tengo mi ego(muyy grande, y me gusta así), asi que le miré de la misma manera.Y esa fue nustra declaración de ser oficilmente "enfrentados". 
Naturalmente, todos sabemos que dos no se pelean si uno no quiere, pero es que en este caso los dos queríamos. Y la verdad es que yo no os voy a intentar decir que todo fue culpa suya por que no lo fue.En realidad fui yo la que se metió con él en medio de toda esa gente solo por que no me había recogido en una calle atestada de gente que iba a su santa bola. La verdad es que a ese respecto fui poco...indulgente,por que son cosas que pasan.Pero ya veréis como en realidad ese tío se merecía que yo lo pudiera a parir.  

1.Moralmente deshecho.

Estudiar es un hábito que nuestros padres nos inculcan, pero estudiar algo que nos gusta solo puede ser decisión nuestra.Como muchas otras cosas,aprendí hace tiempo que no puedo esperar a que elijan por mi, asi que ahora elijo yo misma.
Cada día en Madrid, el tráfico es insoportable.Hora punta de la mañana en el centro es el reflejo de la lentitud en persona.Pero a mi, Anna Sofía Velasco me encanta pasear de camino al instituto por atocha.
Hay centenares de personas muy variopintas; los perdidos, los nuevos, los que van con prisa, los que andan lento, los que van hablando...Claro que, también(aun que pocos), los hay como yo: los que no pueden evitar la curiosidad de mirar cada rincón de Madrid.
Pero ese día precisamente tenía que encontrármelo a él. Yo, como siempre, andaba despacio con mi cuaderno de dibujo entre las mano y como una bala, un chico moreno y alto uno de los de categoría "DESPISTADO" me lanzo hacia los adoquines de la calle sin ningún tipo de razón aparente. Y lo mas gracioso (por no decir otras cosas) es que el muy cretino ni siquiera se disculpó, es mas,salió corriendo y tuve que levantarme con ayuda de una señora y su marido.
-Tranquila,hija, es que últimamente las cosas ya no son como eran antes.La gente ni se disculpa cuando te dan un  simple codazo que.....
Dejé de escuchar a la mujer, no por que tenga tan mala educación como aquel imbécil que me tiró, sino por que precisamente mi cabeza intentaba emparejar su imagen con algún recuerdo familiar, pero los intentos fueron en vano por que mi cabeza no podía asimilar nada.
Mas,cuando llegué a clase, entendí los motivos de mi cabeza para querer identificar al chico aquel,y es que resulta que él era.....Era el chico nuevo de la clase de artes.
Vale es que resulta que encima es mi compañero de mesa, así que estaba rezando por que mis insultos en la calle no se hubieran escuchado suficiente porque él daba bastante...miedo.No por que fuera fuerte como un toro ni por que tuviese pintas de malo si no por que en apariencia parecía un chico tranquilo, lo cual por lo que he podido comprobar en la vida, suelen ser los que mas se enfadan. Al sentarse conmigo, a mi lado, me miro y algo en sus ojos se iluminó, y presentí lo peor...Sentí como la moralidad positiva que había tenido en un principio, se difuminaba en ese instante, lo queda lugar a una moralidad deshecha .

probablemente el peor principio

El principio de una buena historia debería ser bonito,por que eso es lo que engancha, pero ya os adelanto que no es un principio perfecto.Tampoco existe un mundo perfecto, así que sus personajes tampoco lo serán.
Pero ahí es donde está la maravilla de esto que os voy a narrar; es el mundo real, donde cada detalle cuenta y las cosas buenas o malas nunca están equilibradas.